
El gobernador Raúl Jalil se reunió con la UOM Catamarca y garantizó el pago total de las indemnizaciones a los más de 50 operarios despedidos tras el cierre de la planta en El Pantanillo. El gremio destacó el acompañamiento oficial en un contexto crítico para la industria metalúrgica.

El gobernador Raúl Jalil mantuvo una reunión con representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Catamarca para analizar la situación del sector y, en particular, el cierre de la planta NEBA, ubicada en el parque industrial El Pantanillo, que dejó sin empleo a más de 50 trabajadores.
Durante el encuentro, el mandatario provincial garantizó que los operarios despedidos percibirán el 100% de las indemnizaciones correspondientes. Los dirigentes gremiales Omar Cisneros y Pedro Brizuela agradecieron el acompañamiento del Gobierno y remarcaron la gravedad del escenario que atraviesa la industria metalúrgica local.
Tras la reunión en Casa de Gobierno, Cisneros destacó la “preocupación y el apoyo” expresados por el Ejecutivo frente a una actividad que definió como “fuertemente castigada” por la coyuntura económica nacional. Señaló que la Provincia se comprometió a asistir a los trabajadores para garantizar el cobro íntegro de sus derechos laborales.
El dirigente explicó que la prioridad es brindar contención a las familias afectadas y asegurar, por vías legales, el pago total de las indemnizaciones. Por su parte, Brizuela valoró la intervención del Gobierno y subrayó la importancia del acompañamiento institucional en una situación que calificó como “muy triste” para los trabajadores. “Seguimos en contacto y queremos agradecer al gobernador por estar presente en este momento”, expresó.
Los trabajadores aguardan ahora la formalización del acuerdo para avanzar con los pasos administrativos y legales correspondientes.
Sin convocatoria de la CGT, decenas de sindicatos, organizaciones sociales y gremios del transporte se movilizaron al Congreso para rechazar la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Hubo represión de la Policía de la Ciudad en el Obelisco y agresiones a la prensa.

Una masiva movilización encabezada por ATE, la UOM, la Federación Aceitera y sindicatos del transporte agrupados en la CATT llegó este viernes al Congreso para rechazar la Reforma Laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, que —según denuncian— recorta derechos laborales y habilita el financiamiento de despidos con fondos de la ANSES.
La protesta se desarrolló sin convocatoria oficial de la CGT, que decidió limitar su estrategia a la vía judicial. Ante ese escenario, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) —que reúne a más de un centenar de gremios— tomó la iniciativa y organizó la marcha junto a organizaciones sociales, piqueteras y agrupaciones de jubilados.
El FreSU había reclamado a la conducción cegetista un paro de 36 horas con movilización, pero no obtuvo respuesta. Aun así, los sindicatos ratificaron la medida en una reunión realizada en la sede de APSEE.
Represión en el Obelisco
Horas antes de la llegada al Congreso, la Policía de la Ciudad reprimió a manifestantes que se concentraban en el Obelisco y cortaban la avenida 9 de Julio. Cerca de las 8 de la mañana, el operativo antipiquetes intentó impedir el avance hacia Corrientes y se produjeron empujones, golpes, patadas y el uso de gas pimienta.
Los ataques también alcanzaron a trabajadores de prensa, en un episodio similar al ocurrido el jueves con el camarógrafo de A24 Facundo Tedeschini, agredido en las inmediaciones del Congreso.
Tras las corridas y el uso de balas de goma, los manifestantes volvieron a ocupar la Plaza de la República, en un clima de tensa calma.
Contexto legislativo
La movilización se da en la previa del debate en el Senado sobre la reforma de la Ley de Glaciares, otra iniciativa cuestionada por organizaciones ambientales y sectores opositores. La jornada estuvo marcada por un fuerte despliegue de seguridad y múltiples focos de tensión.
El USS Gerald R. Ford llegó a la costa norte de Israel como parte del refuerzo militar estadounidense ante un posible ataque contra Irán. Washington también autorizó la evacuación de personal diplomático no esencial por riesgos de seguridad.

El portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más grande y avanzado del mundo, arribó este viernes a la costa norte de Israel como parte del refuerzo militar que Estados Unidos despliega en la región ante la posibilidad de un ataque contra Irán.
La llegada del buque al puerto de Haifa fue interpretada como una señal de respaldo estratégico a Israel en medio de crecientes tensiones y negociaciones estancadas sobre el programa nuclear iraní.
El Gerald R. Ford opera junto a destructores y sistemas de defensa antimisiles, lo que amplía la capacidad de proyección aérea y marítima de Estados Unidos. Funcionará como una base aérea móvil capaz de operar sobre el Mar Rojo y zonas próximas al Golfo sin depender de instalaciones terrestres.
Antes de llegar a Israel, el portaaviones realizó una escala de abastecimiento en una base naval estadounidense en Creta (Grecia).
El despliegue se suma al arribo de 12 cazas F‑22 y aviones de reabastecimiento que aterrizaron en Israel en los últimos días, reforzando la presencia militar estadounidense en la región.
Estados Unidos evacúa a su personal diplomático no esencial
El Departamento de Estado autorizó la evacuación de personal gubernamental no esencial y familiares de la misión diplomática en Israel debido a los riesgos de seguridad.
En un comunicado, la embajada estadounidense recomendó a ciudadanos y empleados “considerar salir de Israel mientras haya vuelos comerciales disponibles”.
La advertencia incluye posibles restricciones de movimiento para el personal diplomático en:
• Tel Aviv
• Jerusalén
• Zonas cercanas a las fronteras con Líbano y Siria
Además, se reiteró la recomendación de no viajar a Gaza por terrorismo y conflicto armado.
El comunicado alertó sobre la posibilidad de atentados sin previo aviso en Israel, Cisjordania y Gaza, y advirtió que el aumento de tensiones regionales podría provocar cancelaciones de vuelos.